Sabemos que el proceso de elaboración de materiales educativos tiene características particulares, dependiendo del marco teórico que sirva de base, pero también influye el contexto formativo, la edad y nivel de instrucción de los destinatarios. No obstante, independientemente de tales variables, cuando escribimos un material instruccional en formato digital es importante tener en cuenta la extensión de las oraciones que empleamos.
Obviamente hay una diferencia que salta a la vista: leer en la pantalla del computador no es como leer en materiales impresos. La lectura puede ser más lenta o más rápida dependiendo de cada lector; a veces haciendo saltos, como seleccionando de una ojeada estímulos para captar el todo. Por consiguiente, la redacción de materiales formativos para contextos digitales debe considerar que tiene un destinatario que prácticamente hace “barridos” de pantalla al leer. Y en esos barridos debe captar el planteamiento fundamental de ese texto, es decir, debe aprehender lo que se espera que aprenda. Los textos deberán estar, entonces, conformados por oraciones breves, en la cuales quede demostrada nuestra capacidad de síntesis como expositores.
Vale insistir en que lo importante no es cuánta información incluimos en los materiales, sino la concreción y concisión con la que es presentada. Por ello, el mensaje que se trasmita debe concentrarse en pocas palabras, siempre que esas palabras sean claras y suficientes. Algunas veces los profesores en un intento por aclarar, dificultamos las explicaciones al abundar en incisos, por citar un ejemplo; en ocasiones subestimamos el conocimiento previo del estudiante y por error incorporamos información que dispersa la atención del estudiante. Estas falencias pueden ser perjudiciales en cualquier texto impreso, pero aumenta su gravedad si hacen acto de presencia en textos instruccionales digitales.
En la preparación de materiales de estudio para eLearning, con mayor razón, debemos romper con viejas prácticas, que aunque cómodas no brindan valor agregado alguno al aprendizaje. Ahora bien, para alcanzar esta habilidad, además de seguridad y criterio lingüístico, es necesario desempolvar esos criterios lógicos, tan abandonados por nosotros a lo largo de la comunicación diaria, en vista de que se ha viciado de rutina y descuido.
Con la finalidad de contribuir a una mejor redacción de textos instruccionales digitales, en la Red de Portafolios Educativos (RedPE) hemos creado el grupo de discusión Redacción de textos para Materiales Educativos al cual están invitados a participar. Recomiendo visitar la direección de nuestra red en http://www.portafolioseducativos.org.ve/redpe, registrarse allí y luego en el grupo.
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